Archivo

Posts Tagged ‘trabajo’

Un día de los que te recuerdan el sentido de la vida

Ayer asistí a un evento llamado 43 artists for Ayotzinapa III. El objetivo era recaudar dinero para las familias de los 43 estudiantes mexicanos desaparecidos el 26 de septiembre del año pasado. Aún no se sabe dónde están, ni si viven o han sido asesinados. Ni rastro de ellos, de un grupo de nada más y nada menos que 43 jóvenes de origen indígena y un alto nivel de pobreza.

El secuestro fue de tal calibre que México cada vez se levanta más en contra de la injusticia. Sin embargo, necesitan el apoyo de otros países, del mundo. Por muy impactante que suene, estos 43 son solo el reflejo de un país en el que al año desaparecen y mueren miles y miles de personas sometidas por la corrupción y la mafia.

Durante la tarde de ayer, 25 de julio de 2015, se quiso recordar a estos estudiantes, símbolo del caos político en el que nuestros vecinos están sumidos. Entre danzas indígenas, conciertos de música africana y reggae y discursos activistas, se compartió un sentimiento de unidad universal, de lucha contra la injusticia. Y me siento muy orgullosa y feliz de haber formado parte de ello.

Ayotzinapa

Conocí la existencia de este proyecto gracias a mi situación actual, la cual os detallo brevemente a continuación: llevo más de un mes con un permiso de trabajo… Sin trabajo como tal. Este permiso me lo ha proporcionado la universidad de Riverside (UCR) en la que previamente he estudiado un posgrado de empresariales. Durante el curso, repetidas veces nos comentaron varios profesores que debíamos recurrir a contactos para encontrar trabajo, ya que, según las estadísticas, el 80% de los empleos se consiguen a través de contactos.

Como comprenderéis, si mi lista de contactos para lograr trabajo en España ya era reducida, aquí ni existía. Era nueva, recién llegada, y extranjera, cosa que teníamos que convertir en nuestra ventaja en vez de un inconveniente de cara a las empresas. Un pifostio. A ver, tienen razón en que los puestos de las páginas de empleo son un pozo sin fondo. De los que solicitas, quizá un 10% te llama, y luego un 1% te cogerá, nivel al que aún no he llegado, pero que tal vez esté alcanzando por otros medios. Me explico:

Plan A: contactar directamente con los medios de comunicación hispanos y las empresas de marketing más importantes de San Diego. Tras mandarles emails, llamarles e incluso plantarme en sus puertas, resultado: dos trabajos freelance, uno de redactora para uno de los periódicos hispanos de San Diego y otro de editora de publicaciones para páginas de Facebook de clientes de una empresa de marketing, también hispana.

hell yeah

Problema: si acaso, me cubren los gastos de comida pero no me dan para mantenerme en un estado en el que con mil euros al mes no sobrevives ni de casualidad, y eso en mi situación actual, si tienes hijos ya no quiero ni pensarlo. Por tanto…

Plan B: a solicitar puestos a través de páginas de empleo como Indeed, Monster, LinkedIn… Cuyo retorno se hace de rogar, y cansa mucho, muchísimo, echar horas clickando sin confiar demasiado en recibir respuesta. Así que estoy volviendo al plan A y alternando ambos, porque si me paro a pensarlo, lo que tengo ahora, mis trabajos freelance, me han salido por ello, porque he ido y me he plantado en las narices de las empresas, no a través de internet.

Aparte, he empezado a dar clases de español, cosa que estoy disfrutando y que, a lo tonto, puede acabar pagándome el alquiler. ¿Problema parte II? Que, si me dedico a curros freelance, elimino la posibilidad de que una empresa me patrocine al final de mi año de permiso. El patrocinio implica que una empresa pague los cuatro o cinco mil dólares de turno para que un extranjero pueda quedarse en Estados Unidos con un visado de trabajo (el mío actual es de estudiante aunque me permita trabajar), proceso con el que pocas compañías están familiarizadas. Total, que está complicado, pero siendo freelance ya es imposible al no trabajar para ninguna empresa.

visado trabajo

Por otra parte, ¿quiero quedarme? Puede que sí, puede que no. De estar en buenas circunstancias laborales y económicas (y conseguir el patrocinio, claro), por qué no. En caso contrario, no voy a llorar por tener que regresar a Europa, porque cada lugar tiene sus ventajas y sus inconvenientes, y no poder permanecer en un sitio demuestra automáticamente que me corresponde estar en otro. Y porque la calidad de vida en EEUU no es necesariamente la panacea.

Vamos, un cacao de inestabilidad y de incertidumbre, pero con atisbos de luz, de posibilidades. Volviendo a hilar con el tema del post: el trabajo freelance que tengo como redactora para un periódico es el que me permitió encontrar este evento noticiable, y la publicación del artículo, mi primer artículo periodístico, me ha abierto las puertas hacia la carrera que estudié en España y a la que tenía pensado dedicarme una vez acabara de estudiar (já), así como hacia otras formas de vida.

(Enlace a la noticia en pdf aquí)

Concierto por Ayotzinapa en el Centro Cultural de la Raza, San Diego (25 de julio de 2015)

Concierto por Ayotzinapa en el Centro Cultural de la Raza, San Diego (25 de julio de 2015)

Me explico de nuevo: siempre me imaginé trabajando de redactora para un periódico o revista. Luego, tras el máster de marketing, en un departamento o empresa de lo propio. Más tarde, me interesé por las causas sociales pero me di cuenta de que a base de ser voluntaria para organizaciones sin ánimo de lucro desgraciadamente no se puede comer y no contaba con la formación y experiencia requeridas para currar en ello de forma remunerada.

Ahora, contemplo el mundo freelance como una opción de lo más atractiva. No obstante, soy consciente de que no es el momento. Dedicarse a ser freelance al cien por cien requiere mucho tiempo y paciencia para ir creándose una cartera de clientes, contactos y recursos, y no te aporta la estabilidad y garantías que te da un trabajo de oficina. Por ello, actualmente no es mi prioridad, ya que ante todo necesito mantenerme por mí misma, pero queda en reserva para el futuro. En reserva de verdad, no como los propósitos de año nuevo. Mientras tanto, a informarse, a seguir buscando y redactando noticias ahora que por fin me han dado la oportunidad; a perseguir formas de dedicar mi vida laborable a comunicar contenidos de valor, que es mi pasión al fin y al cabo.

Vistas para reflexionar (Ocean Beach Dog Beach, San Diego, California)

Vistas para reflexionar (Ocean Beach Dog Beach, San Diego, California)

Por todo esto que estoy haciendo y las reflexiones a las que mis pasos me llevan, ayer tuve un día de esos en los que ves cierta claridad entre la neblina. En los que adviertes proyectos en los que te gustaría sumergirte sin importar si no es el momento porque siempre puedes comenzar por recabar información para luego cometer la menor cantidad de errores posible. Fue un día en el que, entre choques culturales y discursos sobrecogedores, reafirmé mi interés en los temas sociales y en plasmarlos y comunicarlos. Fue un día de los que te recuerdan el sentido de la vida, el sentido personal que motiva a cada individuo a lanzarse a una aventura determinada, el sentido que bien puedes conocer de antemano o descubrirlo sobre la marcha y que te hace sentir más vivo e ilusionado que nunca.

Anuncios

Tiempo de despedidas

Hacía tiempo que no pasaba por aquí, ¿verdad? Varias son las veces que me he preguntado si abandonaré el blog algún día definitivamente, no sin cierto pesar. Y desde luego no escribir durante más de un mes ya supone en sí prácticamente una cruel muerte virtual, sobre todo con este mundo loco por el SEO y el SEM.

El SEO y el SEM… Herramientas de posicionamiento online. Herramientas que hace un tiempo me suscitaban un tremendo interés. Y que actualmente se me antojan frías, manipuladoras, insustanciales. Todo forma parte del mismo círculo vicioso, del sistema en el que nos estamos metiendo de lleno para mecanizarlo todo, hasta convertirnos en máquinas. Máquinas que trabajan para averiguar las emociones de los demás, olvidándose de las propias.

Pero hoy no he venido a hablar del SEO y el SEM, sino de… Bueno, de lo que se me pasa por la cabeza, como de costumbre, así que todo vale.

¿Y qué he hecho durante el último mes? Sobrevivir, que no es poco, y de paso terminar un máster de marketing, ventas y digital business. Me siento satisfecha. Considero que he aprendido bastantes cosas. No sé si las llegaré a poner en práctica en este mundo loco porque he finalizado esta etapa con la misma pregunta con la que comencé: ¿a qué quiero dedicarme?

Oporto

Oporto

Naturalmente no pienso que no me haya servido para nada, ni este máster ni la carrera de periodismo y de comunicación audiovisual; me han permitido evolucionar tanto personal como profesionalmente a pasos agigantados. Simplemente mantengo mis dudas acerca de aquello que me llenaría hacer durante el resto de mi vida. Qué utópico, ¿no? En cierto modo, envidio a los que se conforman con desempeñar un trabajo que les aporte dinero y punto. Sin inquietudes, sin aspiraciones, sin frustraciones. Voy a la oficina, hago mis tareas, vuelvo a casa,  cobro a final de mes y tan contento.

No obstante, como siempre digo, lo mío no deja de tratarse de problemas primermundistas. Supongo que todos hemos de buscarnos nuestros propios retos para mantenernos vivos, ¿no? Y si no los buscamos, calma, vendrán ellos solitos. El verdadero problema consiste en quedarse estancado. En observar esos caminos y no decidirse por cuál coger, el demorarse demasiado en dar el paso. O, peor, el problema está en no ver ninguno de los caminos.

El mundo de hoy en día nos exige más creatividad que nunca, y también nos da más posibilidades que nunca para ser creativos. Pensad. Pensad en vuestras opciones. Siempre hay alguna. Más viable o menos, arriesgada, rompedora. O, por el contrario, de poca relevancia aparentemente. Da lo mismo, elegir ya abrirá paso al cambio, a la mutación, a la evolución personal.

El mundo de hoy en día, y el de ayer y el de mañana, está hecho un auténtico pifostio. Una mierda, hablando mal y pronto. Tragedias diarias conocidas y anónimas. Dolor, sufrimiento, hambre, muerte, injusticia. Ver las noticias da ganas de llorar. Internet da ganas de llorar. Mirar por la ventana de la realidad da ganas de llorar.

Oporto

Oporto

Pero hay que seguir adelante. Porque no sirve de nada atormentarse. Porque en este pifostio sobrevivimos muchos pero pocos sobrevivimos en condiciones mentales y físicas saludables. Esa es la verdad. Somos tremendamente fáciles de corromper, de enturbiar, de deprimir, frustrar, entristecer, manipular. No admiro a las personas que no pierden la esperanza, porque al fin y al cabo esta es fundamental para levantarse cada mañana. Admiro a las personas que, a pesar de las brutales hostias que la vida les ha dado, no pierden el brillo en la mirada, la sonrisa ingenua, la confianza en el ser humano. ¡Confianza en el ser humano, con las barbaridades que es capaz de hacer! Pues sí, las admiro, las quiero cerca. Quiero beber de su espíritu, de su energía positiva. Quiero aprender a ser un poco niña de nuevo. ¿Será posible?

Sin embargo, tampoco este era el tema del que pretendía hablar, como bien me está recordando el título que he puesto previamente a empezar este tocho que a saber quién más se leerá aparte de mis queridos padres (pd: os quiero). Efectivamente: es tiempo de despedidas. El máster ha finalizado y, si todo sale bien, me espera un verano apasionante, y un otoño aún mejor. No me gusta hablar de cosas antes de que sucedan, ya que nunca se sabe luego cómo van a salir, pero en principio me siento lo bastante segura como para comentar alegremente mis planes en pocas palabras: interrail por Europa, Jerez (mi ciudad natal) y California. Este destino va para más largo plazo. Ya caerá la breva de contar cositas desde allí, no me voy a adelantar, no es el tema.

Despedidas. Adioses, byes, au revoirs. Abrazos, besos, alguna lagrimilla (no es mi estilo pero nunca se sabe), palabras de buena suerte, echarse de menos. Emotividad a flor de piel, los pelos de punta. Ya habré comentado en alguna ocasión que normalmente no soy consciente de este pequeño drama emocional hasta que veo alejarse de mí a las personas a las que no voy a ver en mucho tiempo. Hasta entonces, vivo en un limbo en el que aparentemente no va a haber cambios. Una vez desaparecen dichas personas… semi-vacío estomacal. Leve, todo hay que decirlo, normalmente el presente entretiene lo bastante como para no pararse a pensar demasiado. Pero ahí que te lo comes, una y otra vez para un porrón de seres humanos.

Oporto

Oporto

En fin, antes de echarnos a llorar ante tanto dramatismo, he de reconocer que el balance es muy positivo. Vuelvo a alejarme de una serie de fantásticos entes con los que he pasado momentos inolvidables y con los que se mantendrá el debido contacto en la distancia. Mientras conozco a otros. Sin olvidar a los previos, cada uno perteneciente a una etapa de mi vida, a un lugar, a sonrisas, recuerdos. Ojo, también a conflictos, ¿qué haríamos sin que nos pusieran a prueba de vez en cuando? Sí, viviríamos más tranquilos, pero no hay más remedio que afrontarlos. Ajo y agua, vaya.

Ellos saben quiénes son, así que me ahorro nombres. Ha sido una buena etapa en Madrid (octubre de 2013-junio de 2014). Bastante intensa emocionalmente hacia mí misma. Vamos, que me he hartado de pensar. Será la edad. En algún momento hay que replantearse la existencia y los hábitos adquiridos, ¿no? Esas odiosas rutinas inanimadas… Así no hay manera de destacar unos días sobre otros.

Pues eso, volveré (al blog). No sé cuándo, pero lo haré. Y para amenizar, como ya habréis comprobado, fotitos de Oporto, visitado por fin la semana pasada tras 25 años de pasividad absoluta hacia cualquier destino portugués. Ya le tenía ganas. Sintra y Lisboa también cayeron, pero me quedo con la primera ciudad. Auténtica como ella sola. Y con unas cuestas…

No dejéis de soñar.

Oporto

Oporto

Vuelta a Madrid… temporalmente

Hace cosa de dos meses os expuse un análisis de lo poco que escribo últimamente (periodo que empieza a convertirse en años) y os dejé con la incógnita hacia mi huida de la capital británica. Aquellas confesiones de un alma vagante por Londres no fueron más que la explicación que debía a mis lectores y el principio de una nueva etapa: mi vuelta a Madrid. Pero no por mucho tiempo.

Siempre me he opuesto a la posibilidad de hacer un máster. ¿Por qué? Porque me parecen unos sacapasta de mucho cuidado, y efectivamente así lo ha sido el que he elegido, pero tras considerarlo y reconsiderarlo, lo vi como la mejor vía para seguir avanzando en estos tiempos difíciles. Como algunos sabéis, provengo del mundo audiovisual y periodístico, aunque la situación apenas me haya dejado trabajar de ello. Pues he aquí el desengaño de una joven más: ¿qué me espera en dicho ámbito? Manipulación, ideologías impuestas, sensacionalismo, amarillismo, politiqueo, regodeo. As-qui-to.

Entonces, mi frustración hacia el futuro y yo dimos con la solución, allá por el mes de junio, en Internet (cómo no). Se me presentó la opción de hacer un máster de márketing, ventas y digital business con un enfoque profesional que jamás me habría imaginado, que consistía en hacer la primera parte del máster en Madrid y la segunda parte en nada más y nada menos que California, donde tras el periodo de formación contaría con un permiso de mástertrabajo de un año.

Se me iluminaron los ojos, el alma, todo mi ser. Superé el proceso de selección (tampoco sé cuántos candidatos habría pero supongo que hay cosas sobre las que mejor no indagar, me bastó con hallar buenas referencias y opiniones en cuanto a esta formación) y aquí estoy ahora. Llevo un mes de clase y hoy por hoy puedo decir que he aprendido cositas. Fundamentalmente unas bases económicas y empresariales, todo tiene su introducción, pero confío en entrar pronto en materia más candente, y reconozco que tampoco me viene mal adoptar una perspectiva general. Una lástima que los temas de negocio digital lleguen más tardíos pero bueno, al final los tendré encima en cuanto me dé cuenta, como siempre.

¿Qué es lo mejor? Por ahora, el no tener que pensar en qué hacer con mi vida durante los próximos tres años, vivir con mi hermano mayor, volver a contar con la mejor amistad de mis últimos años a mi lado y, finalmente, los compañeros que estoy conociendo en el máster, unas personitas que parecen prometer bastante. Luego, cabe destacar mi rapidísima readaptación a la capital.

Madrid. Donde estudié la carrera, por las dudas. Una ciudad entrañable con muchísimo que ofrecer. Fría para algunos. A mí me va bien. Extremadamente bien. Quizá en parte porque me quedo por un tiempo limitado, no diré lo contrario. Me fui de aquí saturada para iniciar una vida en Londres. Me volví saturada de Londres para comenzar otra aventura aquí. Varias veces me he preguntado si algún día no me saturaré de alguna ciudad.

Es curioso ir viendo la existencia a base de fechas de caducidad. La mentalidad de empezar a trabajar en una empresa y permanecer en ella para el resto de nuestras vidas ha muerto. Por ello, cada paso tiene su límite, cada decisión es caduca. Y nos toca luchar más que nunca para hacernos camino.

ventasVolviendo al tema del máster, que para no variar me estoy yendo por las ramas: creo que me va a servir de gran provecho. Al igual que hacia este tipo de estudios, siempre me he mantenido bastante reticente hacia el mundo de las ventas. Me parecía frío, calculador y superficial. Quizá por mi tendencia literaria, quizá por mi experiencia con algunos comerciales de empresas en las que he estado, que sólo pensaban en vender, vender y vender a toda costa, en sacar el máximo beneficio aún incluyendo tal gasto, tal servicio o tal presupuesto en las facturas que no se iba a proporcionar en realidad, facturas que yo hacía y mandaba. Y una puede plantar cara a tal sujeto en un momento dado pero no puede evitar pensar en todas aquellas manos mecánicas que sí estarán procesando todos esos engaños.

Injusticias aparte, tengo muchas ganas de aprender en profundidad en torno a todo esto, sacarle el máximo jugo posible, utilizarlo para sacar lo mejor de mí misma y proporcionar un servicio útil a la sociedad (probablemente suene tela de idílico pero en principio es lo que me gustaría), porque ciertamente estos campos abarcan mucha más ciencia y psicología de lo que puede parecer.

Una vez más, ahí queda eso. Siempre es agradable comprobar que, cuando aparentemente María dixit ha sido abandonado, un alud de parrafadas resurge de las cenizas para recordar que por aquí seguimos.

Hasta la próxima.

¿Estás haciendo lo que realmente te apasiona? / Are you doing what you love right now?

¿Qué estás haciendo ahora mismo? ¿Es algo que realmente te apasiona?

La manera con que trabajamos influencia nuevas tendencias y comportamientos en la sociedad.

Las nuevas generaciones representan la nueva fuerza de trabajo social y tienen grandes aspiraciones. La mitad de ellos ya posee o planea tener su propio negocio.

Hoy el camino es algo distinto. Realmente parece ser más importante disfrutar del camino que llegar al destino final.

En una época en la que el placer determina la dimensión de los logros profesionales, ellos saben como nadie reconocer las oportunidades que conectan pasión y trabajo.

La pirámide tradicional de las compañías no le sirve a estos jóvenes ansiosos.

Encuentran su fortaleza en descubrir las cosas por ellos mismos.

Además de tener un empleo, es importante tener un propósito que pueda ser llevado delante de distintas maneras a la vez.

La flexibilidad es el camino a seguir.

¿Estás haciendo lo que realmente te apasiona? ¿No? ¡Entonces empieza! El reloj está sonando y tu vida tiene prisa. ¡Descubre tu propósito en la vida y hazlo realidad! Amar tu trabajo te pone en movimiento, es la única manera de vivir una vida plena cada día.

run live

What are you doing now? Is it something that you really love?

The way we work influences new trends and behaviors in the society.

The new generations represent the new work force in the global market and have high aspirations. Half of them already have or plan to open their own businesses.

But today the journey is a little different. It really seems more important to have fun on the ride than to make it to the final destination.

In a time when pleasure determines professional accomplishment, they know, like no one else, how to recognize opportunities that link passion and work.

The traditional pyramid inside companies doesn’t really fit with these anxious people.

They find the empowerment in discovering things on their own.

Besides having a job it’s become more important to have a purpose that can be carried out in different forms at the same time.

Flexibility is really the way to go.

Are you doing what you love right now? No? So start! The clock is ticking and your life is in a hurry. Discover your life’s purpose and make it happen! Loving your work will put you in motion. It’s the only way to live a fulfilling life everyday.

Los dos pilares de la vida: el trabajo y el amor / The two pillars in life: work and love

(English version below)

Y no sé en qué orden. De verdad, que no lo sé. El amor parece cubrirlo todo de un aura maravillosa, de manera que sí que podría engañar a la mente al aportar una gran felicidad… temporal. Del amor no se vive ni se siente uno auto-realizado consigo mismo intelectualmente. Acaba uno explotando ante la falta de esa ocupación ideal (o no tan ideal, a la que se pueda uno agarrar) en su vida. Queramos o no, somos animales de costumbres. Necesitamos un ritmo determinado para mantener el equilibrio. Una cosa es que a alguien no le guste estar sentado delante del ordenador en una oficina durante ocho horas al día y cinco días de la semana sino que le interese estar de aquí para allá, y otra que estas personas ansíen cambios constantemente como tal, no tiene nada que ver.

Sin embargo, podrías estar durante meses en una situación de inestabilidad. Y te creerías incluso que has llegado a acostumbrarte, cuando si aguantas es porque en algún rincón de tu subconsciente sabes que eso parará en algún momento para transformarse, para mutar en otra persona. Más calmada, con mayor perspectiva hacia el futuro.

Total, que me voy por las ramas: que el amor no da de comer ni alimenta el espíritu, al menos en su plenitud y a todo aquel que tenga un mínimo de inquietudes personales. No obstante, si lo miramos al contrario, ¿qué hay de esa satisfacción al contar con un trabajo, que pongamos que incluso te gusta, pero no disponer de una pareja, alguien a quien querer, con el que contar y que tener a nuestro lado?

amor love

Una ocupación también nos mantiene en cierto estado de embriaguez. Nos concentramos en nuestras tareas, damos lo mejor de nosotros, nos sentimos bien porque estamos volcados en una actividad intelectual (que además nos da pasta e independencia)… temporalmente. Otra vez. Porque el vacío sentimental te atrapa como el que más. Porque nacemos y crecemos con la idea de emparejarnos, amarnos, reproducirnos y envejecer acompañados. Porque, por mucho que se quiera uno convencer de que hay que ser feliz aunque se esté solo, nadie quiere estar solo y rara es la persona que se siente completamente feliz sin alguien a quien amar.

Entonces, cuando resulta que los dos pilares se tambalean brutalmente a la vez… ¿Qué te queda? Las amistades, las películas, los libros. Las historias ajenas, la búsqueda de comprensión y consuelo. Fantasmas para despistarnos. Momentáneamente. Hasta que uno o los dos pilares vuelvan al sitio que les corresponde en nuestra mente. El sitio en el que nos sentimos plenos y no necesitamos nada más.

Y esto, en estos tiempos, se está volviendo tela, pero tela de complicado.

work trabajo

Escribí lo de arriba hace unos días (o quizá semanas, a saber) y ahí se quedó, no me convencía para publicarlo. Un poco caótico, ¿no? Pero no sabía, o no quería, modelarlo de manera que quedara más claro, porque es así como lo sentía desde lo más profundo. Definámoslo como la necesidad de lo que personalmente veo como los dos pilares fundamentales de la vida y la relación entre ambos.

Sin embargo, hoy pretendía empezar un post con este mismo título pero contando lo que voy a contar a continuación… Hasta que me di cuenta de toda la parrafada que ya había escrito y digo, bueno, pues para no tirar palabras a la basura, los fusiono. Hoy, viene una visión más positiva de estos dos pilares, una versión aparte e independiente, aunque relacionada. Curiosa la mente, ¿no? Un día te rebelas contra el universo y otro te pones de su parte. No me deja de resultar divertido comprobarlo conmigo misma.

El caso: durante esta semana, he tenido el placer de participar activamente en un par de conversaciones sobre estos dos temas. En la que hablábamos del trabajo, había opiniones divididas, como es natural. Hay personas que, con tal de recibir su salario a final de mes, no les importa qué labor desempeñar. Hay otras que, aunque se ven a sí mismas y saben que no están satisfechas del todo, se dejan llevar por la comodidad de su puesto de trabajo actual y deciden tomarse un tiempo, muchas veces eterno, para decidir qué hacer.

conformismo conformism conformity

Y luego hay un tercer grupo de individuos que confían plenamente en encontrar una ocupación que les llene. Yo pertenezco a estos. Más allá de esa idea tan extendida de que “tu trabajo es tu trabajo y no se puede disfrutar porque entonces no sería un trabajo”. Puntualicemos: naturalmente, no siempre te va a encantar todo, eso no pasa ni en las películas Disney, pero sí estoy totalmente convencida de que ahí fuera hay una ocupación que me está esperando y que me hará sentir una tercera parte de mi tiempo vital realmente aprovechada, que me hará levantarme cada mañana con ganas de asumirla y no con la mera aceptación de la misma cual robot.

¿Idealista? No lo tengo muy claro. Me considero altamente realista con un toque positivo. No sé qué haría sin aplicar cierto humor a la realidad, ¡qué menos, para ridiculizarla como se merece! Así pues, lo mismo siento hacia el amor. Y aquí entra la otra conversación que he mantenido con otro grupo de personas esta semana. Esa lucha por alguien…

¿Lucha? ¿Perdona? El amor es todo lo complicado que te dé la gana, porque cuando algo no funciona se ve a la legua, otra cosa es tu miedo, tu neura hacia quedarte solo, o hacia arriesgarte a “perder del todo” a esa persona que tanto ha supuesto para ti (adviértase el tiempo pasado del verbo) o esa (errónea) esperanza hacia que en el futuro “quizá cambie, tal vez mejore, si hacemos esto y lo otro”. Pajas mentales. Te estás engañando. Cuanta más gente se conoce en esta vida, más rápido te das cuenta de cuándo no se va a congeniar con alguien.

love amor

Porque, señores, llega un momento en el que no vale con limitarse a divertirse o con convencerse a uno mismo de que tiene que “seguir intentándolo”. No. Cuando ya tengo mi trabajo, mi gimnasio, mis amigos y mis propias actividades individuales, si he de ocupar cierto tiempo de vida en alguien, al menos que sea mínimamente prometedor, y sin romperme los cascos para que funcione. Que no, que no es tan difícil. Creo en el amor idóneo, en la compenetración emocional y el entendimiento mutuo de por vida.

Creo en ello porque he nacido y crecido con ello en mi casa, y a eso aspiro con todo el realismo que me caracteriza. Creo en encontrar a alguien espontáneamente y que todo sea perfecto con sus defectos y dificultades incluidos. Si algo se acaba, si me dan puerta, si yo decido cerrar la puerta a alguien por los motivos que sea, dejarla encajada no tiene ningún sentido. Porque si tiene que resurgir la chispa con esa persona, ocurrirá de manera natural, no hay necesidad de buscarlo desesperadamente ni estar pendiente de ello. Si tiene que pasar, tranquis, os volveréis a encontrar, renacerá el amor.

No obstante, no creo en el “reciclaje”, la verdad. Es bonito pensar en reencuentros maravillosos pero soy más de tirar para adelante y explorar nuevas posibilidades. El pasado siempre guarda trampas susceptibles de asaltarte sin esperarlo, los recuerdos son muy traicioneros; el dolor, fácil de regresar, mientras que el futuro te espera vacío y límpido para rellenarlo con todas las experiencias nuevas posibles.

En resumidas cuentas, creo en el amor y en el trabajo perfectos, así que tengo entretenimiento para rato.

————————————————————————

And I don’t know the order. Seriously, I don’t know. Love seems like covering everything with a wonderful aura in a way that it could deceive your mind by providing a big happiness… for some time. You can’t live or feel intellectually satisfied with yourself through love. You finally explode without that ideal job (or at least the one that you can get) in your life. We are creatures of habit whether we like it or not. We need a certain rhythm to keep our balance. One thing is that somebody doesn’t like spending eight hours per day and five days per week in front of a computer in an office but he/she would like to be here and there, and another thing is that these people yearn for changes constantly, it has nothing to do.

However, you could be within an unstable situation for months, even for years. And you would even think that you got used to it when if you are coping with it it’s because somewhere in your mind you know that it will stop one day to get transformed, to mutate into another person. A calmer one, with a more promising perspective of future.

Sorry, I’m beating about the bush: love doesn’t feed yourself or your spirit, at least it doesn’t totally do it, above all for people with a minimum of personal inquisitiveness. Nevertheless, on the other hand, ¿what about that satisfaction when you have a job that you do like but you don’t have a partner, somebody to love, count on and have next to you?

amor love

An occupation also keeps us within a certain state of inebriation. We focus on our tasks, we try our best, we feel good because we are getting involved within an intellectual activity (that gives us money and independence as well)… for some time. Again. Because the emotional emptiness strongly catches you. Because we are born and grow up with the idea of matching up, loving each other, having children and getting older in company. Because, as much as you would like to convince yourself about being happy alone, nobody wants to be alone and a person who feels completely happy without somebody to love is pretty difficult to find.

Then, when both pillars get violently tottered at the same time… ¿What else do you have? Friendship, movies, books. External stories, the search for understanding and consolation. Ghosts to get distracted. For a moment. Until one pillar or both come back to their particular place in our mind, the place where we feel full and we don’t need anything else.

And nowadays this is getting really, really complicated.

work trabajo

I wrote the above some days (or weeks, who knows) ago and it stayed like that, I wasn’t convinced enough to publish it. A bit chaotic, isn’t it? But I didn’t know, or didn’t want, to modify it in a way it got clearer, because I felt it like that from deep inside. Let’s define it as the necessity of what I personally see as the two essential pillars in life and the relation between them.

However, today I had the intention of starting a post with the same title but telling what I’m going to tell you below… When I realized that I had already written the Riot Act and I thought, well, I’ll mix them to not throw words into the bin. A more positive point of view about these two pillars is coming today, an independent and apart version although related to the previous one. Mind is curious, isn’t it? One day you are rebelling against the universe and another day you are on its side. Checking it with myself can’t stop making me have fun.

The thing is that I’ve had the pleasure of taking part in a couple of conversations about these two topics during this week. In the one about work, there were different opinions of course. There are people who don’t mind what tasks to do while they receive their salary at the end of each month. There are other people that look at themselves and know that they are not totally satisfied but they stay in a comfortable position regarding their current jobs and decide to take some time, very often a never ending time, to figure out what to do.

conformismo conformism conformity

And finally there’s a third group of individuals who completely trust finding a job that makes them feel full. I belong to these ones, beyond the typical idea that says that “your job is your job and you can’t enjoy it because then it wouldn’t be a job”. Let’s be clear: obviously you are never going to love everything, this doesn’t even happen in Disney movies, but I’m totally sure that there’s a job out there waiting for me and that will make me feel a third part of my life time really well used, that will make me get up every morning motivated to assume it and not under the mere acceptation of it like if I was a robot.

Idealistic? Not too sure. I consider myself highly realistic with a positive touch. I don’t know what I would do without applying a bit of humor to the reality, that’s the least I could do to mock it as much as it deserves! Therefore, I have the same feeling for love. And the other conversation that I had with other people this week is coming now. That fight for somebody…

Fight? Excuse me? Love is as much complicated as you want, because you can tell when something is not working a mile away, another thing is your fear’s influence, your neurosis to be alone or to take the risk of “totally losing” that person that was so important for you (mind the verb in past) or that wrong hope for future to “change, get better if we do this and that”. Mental crap. You are fooling yourself. The more people you meet in this life, the quicker you realize that you are not going to get on well with somebody.

love amor

Ladies and gentlemen, there’s a moment in life when having fun or convincing oneself that you have to keep trying it is not enough. No. When I already have my job, my gym, my friends and my own individual activities, if I have to leave some time for a person, at least he has to be promising without making me break my brain to make it work. No, it’s not that complicated. I believe in ideal love, in emotional harmony and mutual understanding forever.

I believe in it because I was born and grew up with it at home, and I aspire to get it in spite of my realism level. I believe in finding somebody spontaneously and in everything being perfect including defects and difficulties. If something finishes, if somebody leaves me, if I decide to leave somebody for whatever reasons, leaving that door opened doesn’t make any sense, because if the feeling for that person has to come back, it will in a natural way, there’s no need to desperately look for it or being waiting for it. If it has to happen, take it easy, you will meet each other again, love will come back.

Nevertheless, I don’t believe in “recycling” to be honest. Thinking about wonderful reencounters is nice but I prefer to move forward and explore new possibilities. Past always hides traps that can strike you without expecting it, memories are very treacherous; pain is easy to come back, while an empty and clean future is waiting for you to be filled with all the new experiences possible.

To summarize, I believe in perfect love and job, so I have work to do.

Vuelta al blog (II): motivos internos de un largo silencio

Tras los factores externos y pasando al grano, al meollo psicológico, a la neura del momento, que es a lo que hemos venido aquí hoy realmente: ciertas inquietudes van manifestándose últimamente para quedarse conmigo hasta que las resuelva o al menos vea la luz en alguna dirección. Este fin de semana lo comentaba con unos cuantos buenos amigos: éramos cinco personas. Cada una en su sitio, con sus vidas y… sus trabajos. Los cinco gozamos de una ocupación determinada que nos da de comer y básicamente plena independencia económica de nuestros progenitores, lo cual en estos tiempos es harto complicado. Sin embargo, calculo que precisamente por no contar con la preocupación de no disponer de ello, nos acomete otro tipo de insatisfacción como es la de dedicarnos a algo que no nos acaba de llenar.

trabajoQué idílico todo, no? En vez de encontrarnos plenamente felices por nuestra suerte y salario, nos sorprendemos sumidos en una mezcla de sentimientos confrontados y exteriorizados en forma de periodo de transición, de imperiosa búsqueda, de perdición en cierto sentido. Bueno, ya hablo principalmente de mí, no voy a pronunciarme en boca de otras cuatro personas, aunque las vibraciones se presentaban muy similares entre todos y de cualquier forma apuesto a que más de un lector se siente identificado con esta situación, la cual también ha influido en mi sopor literario. Considero fundamental mantener la cabeza y las ideas claras para no ir soltando la misma verborrea plana y coñazo día tras día, sobre todo a través de una plataforma pública. Bastante siento ya que me repito de vez en cuando como plasmar penas semi-intelectuales fáciles de malinterpretar si no se expresan lo más adecuadamente posible, cosa que tampoco es tarea sencilla entre la pluralidad de opiniones y formas de entendimiento personales y la libre interpretación del lenguaje en sí, junto con mi propia manera de escribir.

Naturalmente, esta nueva movida mental tampoco implica nada en sí, solo una sensación desconocida hasta entonces y acorde con las circunstancias laborales que nos ha tocado vivir y contra las que no se puede luchar, como mucho manejarlas lo más hábilmente posible y no actuar en ningún momento a lo loco. No desesperéis, sigue habiendo algunas posibilidades, buscadlas, salid fuera (a ser posible no solo a Londres, que esto se está petando). Nunca me quejaré de la crisis como tal, la verdad, es la que me lanzó hacia el extranjero, con muchas más ganas de ver mundo y mogollón de gratas experiencias como resultado. Nada me asegura que en Madrid me habría sentido feliz en un puesto directamente relacionado con mi campo, mientras que puedo afirmar que este paso me ha hecho indudablemente crecer y evolucionar como persona. Y lo que me queda!

Seguiremos posteando, a ser posible con más frecuencia, que vaya vergüenza de bloguera estoy hecha. Como consejo: no dejéis de pensar (de manera productiva, por favor) y de marcaros objetivos aunque aparentemente estén debajo de las piedras, es lo que nos mantiene vivos, y lo que nos queda por ahora. Que el cerebro no se oxide, que el alma no se apalanque en unas circunstancias mediocres, que no cesemos de aspirar más alto, siempre desde un punto de vista maduro, coherente y a favor de la auto-realización.

Un abrazo y que paséis una buena semana!

Un año en Londres

Me encuentro en un momento de paz y armonía conmigo misma (y tirada en la cama cual marmota), así que mejor aprovecharlo antes de que se esfume. No es que me considere de naturaleza agitada pero si hay un sitio donde puedas permanecer mes tras mes sin parar, saltando de plan en plan, ese es Londres. Una ciudad alucinante, con sus ventajas y sus inconvenientes, parte de los cuales dependen de la mentalidad de cada uno, desde mi punto de vista.

¿Cara? Naturalmente, de las que más, pero también es cuestión de indagar un poco y hacerse con un alquiler aceptable y unas compras de primera necesidad económicas, cosa que no resulta de gran dificultad disponiendo de algún mercadillo por los alrededores, que no son pocos, y algún centro comercial con tiendas tan maravillosas como el Poundland, entre otras. Si ya te metes en movidas mayores como hipotecas e hijos, me callo.

No obstante, hoy no he venido aquí a luchar por la capital británica sino a comentar mi propia experiencia habiendo transcurrido nada más y nada menos que un año desde que llegué. Ya era consciente de esto pero aún más lo he sido al ordenar un cajón cualquiera de mi habitación y encontrarme con lo siguiente.

Billete avión

El primer billete de avión invertido en mi cruzada británica. El primero de unos cuantos que le seguirían posteriormente, y ya si cuento los de tren y autobús, apaga y vámonos. He comentado alguna vez que admiro a la gente que coge su maleta y se lanza a la aventura (la mayoría de los casos tampoco ha tenido otro remedio). Yo no soy así: contraté a una agencia para que me buscara las prácticas y el alojamiento. Qué queréis que os diga, cuanto más cómodo me lo pusieran, mejor. Total, las iba a pasar putas igualmente en los inicios.

Un primer mes y pico de inseguridad, incertidumbre, altibajos. Cuidado, nada de arrepentimiento. ¿Para qué, si el cambio era consecuencia directa de la decepción hacia un país que no me daba trabajo ni a la de tres? ¿Y qué somos sin una ocupación determinada, por mucho que nos guste el sofing? No obstante, no vine con perspectivas de volver en cuanto mejorara la cosa (para lo que, de todas formas, queda un tiempecillo), más bien con una visión plenamente abierta. Podría volver en unos años, décadas o nunca, no albergo especial apego a España, lo tengo hacia a la gente, que es la que me hace moverme y tener ganas de regresar a mi tierra por unos días cada pocos meses para recuperar el calor familiar y de las amistades de toda la vida (o quizá algo más recientes pero igual de importantes para mí), y sobre todo para despejarme del frenético ritmo de vida londinense, aunque al final nunca descanse mucho como tal.

¿Por qué insisto tanto en calificarlo de frenético? Porque, a menos que pongas especial empeño en aislarte, vas a tener ocupaciones día sí y día también. Ya sean museos, musicales, cervezas, exposiciones, visitas de amigos, cenas, obras teatrales, viajes y un sinfín de posibilidades, aparte del tiempo de vida que te ocupe tu trabajo, claro está. ¿Que Londres es caro? Sí, pero creo que el acceso a toda esta corriente artística y cultural compensa con creces, y más teniendo en cuenta que una parte considerable de ella es gratuita, solo hay que saber encontrarla. Me ha venido de bien acostumbrarme al café para suplir horas de sueño… ¡Qué escaso descanso pero cuántas anécdotas para el recuerdo!

café dibujo hoja

Pues eso, que tras un primer mes y pico de inestabilidad emocional absoluta, las cosas de repente comenzaron a encarrilarse. Mucha más confianza en el trabajo, gracias a unas compañeras fantásticas, todo hay que decirlo; una segunda y última mudanza a la residencia que se convertiría en mi hogar hasta ahora, y donde me hallo totalmente a mis anchas; el establecimiento del sano hábito de cocinar mucho más a menudo y la forja de lazos amistosos más fuertes, junto con esa aparente simple pero ardua tarea mental de adaptarse a las costumbres y horarios británicos. Todo este conjunto daría lugar a una experiencia de lo más apacible y excitante a la vez, en la que sigo inmersa sin fecha de caducidad a la vista. Y habiéndome apuntado al gimnasio por fin, con un par.

Ni el clima me ha amedrentado ni la comida me ha afectado especialmente. Tampoco es que lleve mis raíces españolas en vena clamando por jamón serrano y un sol de infarto, la verdad, pero sí que debo destacar el verano como periodo especialmente intenso, y no por la mejora meteorológica, aunque el desarrollo de la estación se viera altamente favorecido por ella, sino por todo el movimiento turístico que conllevó. A ver, yo viajaría en invierno también pero la gente prefiere el verano, qué se le va a hacer.

El pasado 29 de octubre pasé a ser una auténtica empleada en mi empresa. Algo habrán visto en mí (¡já!). Indescriptible la sensación de dejar de ser una becaria, aunque tampoco me sentí como tal durante los primeros 9 meses. A la vez que tampoco veo tan fácil verse como una auténtica empleada recién contratada tras haber estado de prácticas, sigues siendo un poco multiusos pero bueno, creo que unos cuantos me entenderéis y supongo que también dependerá de la experiencia personal de cada uno. Que conste que habré servido cafés tres veces como mucho en todo este tiempo, y tampoco este tema está tan mal visto por aquí, todo el mundo se ofrece diariamente a traer algo a los demás. Total, que me enrollo, el caso es que me encuentro a gusto en mi ámbito laboral, que no es moco de pavo.

Y aquí estoy, medio en shock, tratando de asimilar que realmente ha pasado un año. Un año en el que he me he curtido muchísimo, me he probado a mí misma, he conocido a una inmensidad de gente, he sufrido y he sido feliz. Y sigo sintiendo que me queda una eternidad por experimentar.

Cuanto más se vive, más se quiere vivir. ¿No es así?

A %d blogueros les gusta esto: