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¿Estás haciendo lo que realmente te apasiona? / Are you doing what you love right now?

¿Qué estás haciendo ahora mismo? ¿Es algo que realmente te apasiona?

La manera con que trabajamos influencia nuevas tendencias y comportamientos en la sociedad.

Las nuevas generaciones representan la nueva fuerza de trabajo social y tienen grandes aspiraciones. La mitad de ellos ya posee o planea tener su propio negocio.

Hoy el camino es algo distinto. Realmente parece ser más importante disfrutar del camino que llegar al destino final.

En una época en la que el placer determina la dimensión de los logros profesionales, ellos saben como nadie reconocer las oportunidades que conectan pasión y trabajo.

La pirámide tradicional de las compañías no le sirve a estos jóvenes ansiosos.

Encuentran su fortaleza en descubrir las cosas por ellos mismos.

Además de tener un empleo, es importante tener un propósito que pueda ser llevado delante de distintas maneras a la vez.

La flexibilidad es el camino a seguir.

¿Estás haciendo lo que realmente te apasiona? ¿No? ¡Entonces empieza! El reloj está sonando y tu vida tiene prisa. ¡Descubre tu propósito en la vida y hazlo realidad! Amar tu trabajo te pone en movimiento, es la única manera de vivir una vida plena cada día.

run live

What are you doing now? Is it something that you really love?

The way we work influences new trends and behaviors in the society.

The new generations represent the new work force in the global market and have high aspirations. Half of them already have or plan to open their own businesses.

But today the journey is a little different. It really seems more important to have fun on the ride than to make it to the final destination.

In a time when pleasure determines professional accomplishment, they know, like no one else, how to recognize opportunities that link passion and work.

The traditional pyramid inside companies doesn’t really fit with these anxious people.

They find the empowerment in discovering things on their own.

Besides having a job it’s become more important to have a purpose that can be carried out in different forms at the same time.

Flexibility is really the way to go.

Are you doing what you love right now? No? So start! The clock is ticking and your life is in a hurry. Discover your life’s purpose and make it happen! Loving your work will put you in motion. It’s the only way to live a fulfilling life everyday.

Los dos pilares de la vida: el trabajo y el amor / The two pillars in life: work and love

(English version below)

Y no sé en qué orden. De verdad, que no lo sé. El amor parece cubrirlo todo de un aura maravillosa, de manera que sí que podría engañar a la mente al aportar una gran felicidad… temporal. Del amor no se vive ni se siente uno auto-realizado consigo mismo intelectualmente. Acaba uno explotando ante la falta de esa ocupación ideal (o no tan ideal, a la que se pueda uno agarrar) en su vida. Queramos o no, somos animales de costumbres. Necesitamos un ritmo determinado para mantener el equilibrio. Una cosa es que a alguien no le guste estar sentado delante del ordenador en una oficina durante ocho horas al día y cinco días de la semana sino que le interese estar de aquí para allá, y otra que estas personas ansíen cambios constantemente como tal, no tiene nada que ver.

Sin embargo, podrías estar durante meses en una situación de inestabilidad. Y te creerías incluso que has llegado a acostumbrarte, cuando si aguantas es porque en algún rincón de tu subconsciente sabes que eso parará en algún momento para transformarse, para mutar en otra persona. Más calmada, con mayor perspectiva hacia el futuro.

Total, que me voy por las ramas: que el amor no da de comer ni alimenta el espíritu, al menos en su plenitud y a todo aquel que tenga un mínimo de inquietudes personales. No obstante, si lo miramos al contrario, ¿qué hay de esa satisfacción al contar con un trabajo, que pongamos que incluso te gusta, pero no disponer de una pareja, alguien a quien querer, con el que contar y que tener a nuestro lado?

amor love

Una ocupación también nos mantiene en cierto estado de embriaguez. Nos concentramos en nuestras tareas, damos lo mejor de nosotros, nos sentimos bien porque estamos volcados en una actividad intelectual (que además nos da pasta e independencia)… temporalmente. Otra vez. Porque el vacío sentimental te atrapa como el que más. Porque nacemos y crecemos con la idea de emparejarnos, amarnos, reproducirnos y envejecer acompañados. Porque, por mucho que se quiera uno convencer de que hay que ser feliz aunque se esté solo, nadie quiere estar solo y rara es la persona que se siente completamente feliz sin alguien a quien amar.

Entonces, cuando resulta que los dos pilares se tambalean brutalmente a la vez… ¿Qué te queda? Las amistades, las películas, los libros. Las historias ajenas, la búsqueda de comprensión y consuelo. Fantasmas para despistarnos. Momentáneamente. Hasta que uno o los dos pilares vuelvan al sitio que les corresponde en nuestra mente. El sitio en el que nos sentimos plenos y no necesitamos nada más.

Y esto, en estos tiempos, se está volviendo tela, pero tela de complicado.

work trabajo

Escribí lo de arriba hace unos días (o quizá semanas, a saber) y ahí se quedó, no me convencía para publicarlo. Un poco caótico, ¿no? Pero no sabía, o no quería, modelarlo de manera que quedara más claro, porque es así como lo sentía desde lo más profundo. Definámoslo como la necesidad de lo que personalmente veo como los dos pilares fundamentales de la vida y la relación entre ambos.

Sin embargo, hoy pretendía empezar un post con este mismo título pero contando lo que voy a contar a continuación… Hasta que me di cuenta de toda la parrafada que ya había escrito y digo, bueno, pues para no tirar palabras a la basura, los fusiono. Hoy, viene una visión más positiva de estos dos pilares, una versión aparte e independiente, aunque relacionada. Curiosa la mente, ¿no? Un día te rebelas contra el universo y otro te pones de su parte. No me deja de resultar divertido comprobarlo conmigo misma.

El caso: durante esta semana, he tenido el placer de participar activamente en un par de conversaciones sobre estos dos temas. En la que hablábamos del trabajo, había opiniones divididas, como es natural. Hay personas que, con tal de recibir su salario a final de mes, no les importa qué labor desempeñar. Hay otras que, aunque se ven a sí mismas y saben que no están satisfechas del todo, se dejan llevar por la comodidad de su puesto de trabajo actual y deciden tomarse un tiempo, muchas veces eterno, para decidir qué hacer.

conformismo conformism conformity

Y luego hay un tercer grupo de individuos que confían plenamente en encontrar una ocupación que les llene. Yo pertenezco a estos. Más allá de esa idea tan extendida de que “tu trabajo es tu trabajo y no se puede disfrutar porque entonces no sería un trabajo”. Puntualicemos: naturalmente, no siempre te va a encantar todo, eso no pasa ni en las películas Disney, pero sí estoy totalmente convencida de que ahí fuera hay una ocupación que me está esperando y que me hará sentir una tercera parte de mi tiempo vital realmente aprovechada, que me hará levantarme cada mañana con ganas de asumirla y no con la mera aceptación de la misma cual robot.

¿Idealista? No lo tengo muy claro. Me considero altamente realista con un toque positivo. No sé qué haría sin aplicar cierto humor a la realidad, ¡qué menos, para ridiculizarla como se merece! Así pues, lo mismo siento hacia el amor. Y aquí entra la otra conversación que he mantenido con otro grupo de personas esta semana. Esa lucha por alguien…

¿Lucha? ¿Perdona? El amor es todo lo complicado que te dé la gana, porque cuando algo no funciona se ve a la legua, otra cosa es tu miedo, tu neura hacia quedarte solo, o hacia arriesgarte a “perder del todo” a esa persona que tanto ha supuesto para ti (adviértase el tiempo pasado del verbo) o esa (errónea) esperanza hacia que en el futuro “quizá cambie, tal vez mejore, si hacemos esto y lo otro”. Pajas mentales. Te estás engañando. Cuanta más gente se conoce en esta vida, más rápido te das cuenta de cuándo no se va a congeniar con alguien.

love amor

Porque, señores, llega un momento en el que no vale con limitarse a divertirse o con convencerse a uno mismo de que tiene que “seguir intentándolo”. No. Cuando ya tengo mi trabajo, mi gimnasio, mis amigos y mis propias actividades individuales, si he de ocupar cierto tiempo de vida en alguien, al menos que sea mínimamente prometedor, y sin romperme los cascos para que funcione. Que no, que no es tan difícil. Creo en el amor idóneo, en la compenetración emocional y el entendimiento mutuo de por vida.

Creo en ello porque he nacido y crecido con ello en mi casa, y a eso aspiro con todo el realismo que me caracteriza. Creo en encontrar a alguien espontáneamente y que todo sea perfecto con sus defectos y dificultades incluidos. Si algo se acaba, si me dan puerta, si yo decido cerrar la puerta a alguien por los motivos que sea, dejarla encajada no tiene ningún sentido. Porque si tiene que resurgir la chispa con esa persona, ocurrirá de manera natural, no hay necesidad de buscarlo desesperadamente ni estar pendiente de ello. Si tiene que pasar, tranquis, os volveréis a encontrar, renacerá el amor.

No obstante, no creo en el “reciclaje”, la verdad. Es bonito pensar en reencuentros maravillosos pero soy más de tirar para adelante y explorar nuevas posibilidades. El pasado siempre guarda trampas susceptibles de asaltarte sin esperarlo, los recuerdos son muy traicioneros; el dolor, fácil de regresar, mientras que el futuro te espera vacío y límpido para rellenarlo con todas las experiencias nuevas posibles.

En resumidas cuentas, creo en el amor y en el trabajo perfectos, así que tengo entretenimiento para rato.

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And I don’t know the order. Seriously, I don’t know. Love seems like covering everything with a wonderful aura in a way that it could deceive your mind by providing a big happiness… for some time. You can’t live or feel intellectually satisfied with yourself through love. You finally explode without that ideal job (or at least the one that you can get) in your life. We are creatures of habit whether we like it or not. We need a certain rhythm to keep our balance. One thing is that somebody doesn’t like spending eight hours per day and five days per week in front of a computer in an office but he/she would like to be here and there, and another thing is that these people yearn for changes constantly, it has nothing to do.

However, you could be within an unstable situation for months, even for years. And you would even think that you got used to it when if you are coping with it it’s because somewhere in your mind you know that it will stop one day to get transformed, to mutate into another person. A calmer one, with a more promising perspective of future.

Sorry, I’m beating about the bush: love doesn’t feed yourself or your spirit, at least it doesn’t totally do it, above all for people with a minimum of personal inquisitiveness. Nevertheless, on the other hand, ¿what about that satisfaction when you have a job that you do like but you don’t have a partner, somebody to love, count on and have next to you?

amor love

An occupation also keeps us within a certain state of inebriation. We focus on our tasks, we try our best, we feel good because we are getting involved within an intellectual activity (that gives us money and independence as well)… for some time. Again. Because the emotional emptiness strongly catches you. Because we are born and grow up with the idea of matching up, loving each other, having children and getting older in company. Because, as much as you would like to convince yourself about being happy alone, nobody wants to be alone and a person who feels completely happy without somebody to love is pretty difficult to find.

Then, when both pillars get violently tottered at the same time… ¿What else do you have? Friendship, movies, books. External stories, the search for understanding and consolation. Ghosts to get distracted. For a moment. Until one pillar or both come back to their particular place in our mind, the place where we feel full and we don’t need anything else.

And nowadays this is getting really, really complicated.

work trabajo

I wrote the above some days (or weeks, who knows) ago and it stayed like that, I wasn’t convinced enough to publish it. A bit chaotic, isn’t it? But I didn’t know, or didn’t want, to modify it in a way it got clearer, because I felt it like that from deep inside. Let’s define it as the necessity of what I personally see as the two essential pillars in life and the relation between them.

However, today I had the intention of starting a post with the same title but telling what I’m going to tell you below… When I realized that I had already written the Riot Act and I thought, well, I’ll mix them to not throw words into the bin. A more positive point of view about these two pillars is coming today, an independent and apart version although related to the previous one. Mind is curious, isn’t it? One day you are rebelling against the universe and another day you are on its side. Checking it with myself can’t stop making me have fun.

The thing is that I’ve had the pleasure of taking part in a couple of conversations about these two topics during this week. In the one about work, there were different opinions of course. There are people who don’t mind what tasks to do while they receive their salary at the end of each month. There are other people that look at themselves and know that they are not totally satisfied but they stay in a comfortable position regarding their current jobs and decide to take some time, very often a never ending time, to figure out what to do.

conformismo conformism conformity

And finally there’s a third group of individuals who completely trust finding a job that makes them feel full. I belong to these ones, beyond the typical idea that says that “your job is your job and you can’t enjoy it because then it wouldn’t be a job”. Let’s be clear: obviously you are never going to love everything, this doesn’t even happen in Disney movies, but I’m totally sure that there’s a job out there waiting for me and that will make me feel a third part of my life time really well used, that will make me get up every morning motivated to assume it and not under the mere acceptation of it like if I was a robot.

Idealistic? Not too sure. I consider myself highly realistic with a positive touch. I don’t know what I would do without applying a bit of humor to the reality, that’s the least I could do to mock it as much as it deserves! Therefore, I have the same feeling for love. And the other conversation that I had with other people this week is coming now. That fight for somebody…

Fight? Excuse me? Love is as much complicated as you want, because you can tell when something is not working a mile away, another thing is your fear’s influence, your neurosis to be alone or to take the risk of “totally losing” that person that was so important for you (mind the verb in past) or that wrong hope for future to “change, get better if we do this and that”. Mental crap. You are fooling yourself. The more people you meet in this life, the quicker you realize that you are not going to get on well with somebody.

love amor

Ladies and gentlemen, there’s a moment in life when having fun or convincing oneself that you have to keep trying it is not enough. No. When I already have my job, my gym, my friends and my own individual activities, if I have to leave some time for a person, at least he has to be promising without making me break my brain to make it work. No, it’s not that complicated. I believe in ideal love, in emotional harmony and mutual understanding forever.

I believe in it because I was born and grew up with it at home, and I aspire to get it in spite of my realism level. I believe in finding somebody spontaneously and in everything being perfect including defects and difficulties. If something finishes, if somebody leaves me, if I decide to leave somebody for whatever reasons, leaving that door opened doesn’t make any sense, because if the feeling for that person has to come back, it will in a natural way, there’s no need to desperately look for it or being waiting for it. If it has to happen, take it easy, you will meet each other again, love will come back.

Nevertheless, I don’t believe in “recycling” to be honest. Thinking about wonderful reencounters is nice but I prefer to move forward and explore new possibilities. Past always hides traps that can strike you without expecting it, memories are very treacherous; pain is easy to come back, while an empty and clean future is waiting for you to be filled with all the new experiences possible.

To summarize, I believe in perfect love and job, so I have work to do.

London work

Llevando ya un par de semanas largas por aquí, va tocando hablar un poco de mi actividad laboral, la cual se encuentra situada en Lewisham, al sureste de Londres. Los antecedentes no tienen mucha ciencia. En vistas de la situación en España hacia el periodismo y la comunicación en general (con de ese atractivo sector emergente llamado Community Management acechando con su variopinto abanico de posibilidades y contratos explotadores para becarios), había que huir cuanto antes. Sí, qué queréis, ese mundo modernillo de las redes sociales me llamó poderosamente la atención por un tiempo pero la verdad es que la falta total de claridad, de incentivos y de ofertas que se correspondan con la dignidad humana le planchan a uno el interés.

Variando un poco de tercio: si algo, más que darme cuenta, he reafirmado en mi pensamiento y a través de la experiencia, es que llegará un momento en el que absolutamente todo se gestione a través de intermediarios. En Japón, al menos, es así, según fuentes fidedignas (lo que viene a ser mi hermano). Y, realmente, considerando las enormes bases de datos que pueden llegar a tener y la fiabilidad que exige este negocio (si es que se desea ocupar un buen puesto nacional o internacionalmente, pongámonos serios y aparquemos a un lado a los timadores), tiene sentido, además de la comodidad que supone para el cliente. Si este tiene dinero para costearse el proceso, claro. Siempre con la dependencia económica por delante…

Por tanto, apoyo igualmente, a la vez que admiro mucho más, a todo el que coge una maleta y tres duros y se planta a la aventura en territorio hostil, ¡ole sus huevos! Aunque la hostilidad es muy relativa, la gente se suele portar bastante bien contigo en estas ciudades tan extremadamente cosmopolitas. Muchos se acuerdan de que también empezaron así: sin tener ni puñetera idea de nada.

De hecho, ya cuento con alguna anécdota: al día siguiente de establecerme en la residencia, pregunté a unos viandantes cualesquiera por un McDonald´s y una conexión determinada de autobuses. Acabaron casi dejándome en la puerta del Mc y explicándome durante más de media hora (literalmente) todos los recorridos posibles en medios de transporte. En español, por suerte. Eran un paquistaní y una colombiana como pareja y otro colombiano. Hasta me ofrecieron su número de teléfono para por si me perdía. No lo acepté, mucha tela ya. Creo que hacía días que no me charlaba tanto nadie, agradabilísimos que fueron.

En fin, volviendo al tema principal de este post: mi labor londinense, conseguida a través de una agencia, consiste en ejercer como Sales Support Executive (en cristiano: ejecutiva de ventas, digamos, de apoyo), lo que viene a traducirse en estar de interna/becaria en la empresa Twin con funciones que van bastante más allá de servir cafés.

Debo admitir que me encuentro a gusto (si no fuera así, tened por seguro que no escribiría sobre ello en internet). Se trata de una empresa que te organiza todo para tanto viajes de placer como para la estancia en Reino Unido buscándote cursos para estudiar inglés o prácticas, el alojamiento si así lo desea el cliente, el traslado desde el aeropuerto, etc. Se divide entre Twin International y Twin UK y también te busca empleo, entre otras cosas.

El ambiente general es aplicado pero distendido, es decir, que se trabaja pero hay mucho buen rollo, aparte de que la plantilla es brutalmente multicultural: gente de todas partes. Y la mayoría mínimo bilingües. Una compañera suiza que se incorporó a la vez que yo de manera permanente, no como becaria, habla alemán (su lengua nativa), inglés, español y francés. Tiene 31 años, así que me pongo un plazo de 7 años para llegar a la treintena con un nivel parecido, dejando a un lado el alemán.

El caso: mi trabajo no tiene nada que ver con el periodismo pero claramente se abren otras puertas en cuanto te asomas al marketing, así que a aprender todo lo posible y a mejorar el inglés tocan. Me quedan ocho meses de contrato para volverme, al menos, bilingüe, ¿lo conseguiré? ¡Claro que sí!

Mis deberes se focalizan en… pues un mix bastante amplio. Desarrollar reservas, elaborar presupuestos, registrar nuevos agentes o representantes, diseñar folletos publicitarios, etc. No establezco contacto directo con los clientes, aún no es el momento, aunque unos cuantos emails sí que voy enviando. Por ahora, a pesar de haber recibido bastante entrenamiento, fundamentalmente proceso reservas. Está claro que a algo se le coge el truco a base de hacerlo una y otra vez y por suerte no me ha costado especial trabajo, así que se avanzará progresivamente.

En cuanto al idioma, entiendo bastante, hablo menos. Me viene estupendamente para el oído pero he comprobado que debería conversar todo lo posible. Hay un mundo, qué digo, un universo entre estudiar inglés en España y verte obligado a comunicarte en dicho idioma durante la mayor parte del día en un país extranjero. Cuesta lo suyo. Aceptar psicológicamente la situación, asimilar otra mentalidad, intentar adoptar esa soltura, expresarse, encontrar las palabras. Cambiar el chip, como solemos decir. Por otra parte, todo esto no debería suprimir ese estudio personal, esos libros y películas, para contribuir al vocabulario y a la comprensión. ¡Que no todo va a ser hablar de ventas! Os enseño, a continuación, la fachada del edificio de Twin. Me gusta el color corporativo, la verdad.

Ayer, me sorprendí entrevistando a un par de muchachas londinenses que querían hacer unos estudios y unas prácticas, respectivamente, en España. El motivo de mi intervención se fundamentaba en que, al ser española, me tocaba a mí decidir sus niveles. Al principio, no le cogía mucho el sentido a que alguien como yo juzgara algo tan determinante supuestamente, pero en cierto modo ha sido bastante sencillo.

La primera chica no tenía mucha idea, había que preguntarle muy lento y le costaba la vida hablar. Temblando que estaba, la pobre. La segunda era mucho más suelta y hasta me cayó en gracia. Periodista, pasó una Erasmus en Granada (la mejor ciudad de Andalucía y casi que de nuestro país desde mi punto de vista) y le gustaría quedarse a trabajar y a vivir en España. A través de los parámetros descriptivos de una hojita de niveles, resultaba fácil encasillarlas en el nivel que más se correspondía con ellas.

Es curioso cómo unos vienen y otros van, ¿eh? ¿Se volverá España completamente mestiza también dentro de unas décadas? A base de inmigrantes africanos que consigan cruzar la frontera y el riego de sudamericanos y europeos que se están dejando caer, es muy probable, sobre todo viendo la fuga de talento nacional que se está produciendo, y bien merecida.

Total, ya estáis algo más situados en cuanto a este tema sobre mí. Se acabó el tostón, ¡a seguir comentando cosas curiosas y típicas en los siguientes posts!

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